Hoy te voy a hablar de patrones que creo que repito en mi vida.
Tú dirás:
"¿Y a mí qué me importan tus patrones?"
"Yo estoy suscrito a una publicación sobre actividades en la Naturaleza."
"No me cuentes tu vida"
Y te doy toda la razón.
Si no quieres leerlo, aunque algo tenga que ver lo que te voy a contar con NaturaLudus y las actividades que propongo en la Naturaleza, te pongo lo primero lo que tenemos el mes de octubre para que te apuntes y así puedes dejar de leer inmediatamente después.
Actividades de Octubre
Antes de terminar este mes, el domingo 27 de septiembre, me voy con Henar, de D2Naturaleza, a una actividad de iniciación a la ornitología en Miraflores de la Sierra.
En este enlace te dejo la info de la actividad.
El sábado 10 de octubre, también con D2Naturaleza y también con ornitología, pero esta vez en Alpedrete.
Aquí puedes informarte de la actividad.
El domingo 11 de octubre, nos vamos tempranito A la Búsqueda de... El gorrión moruno en Quijorna con las participantes de NaturaCLUBdus.
Si te quieres venir a probar qué es esto de NaturaCLUBdus, aquí tienes el enlace.

El domingo, 18 de octubre, de 12 a 14 hs, estaremos contando el Cuento/Taller de La Abubilla: La Abubilla Emilia y sus Amigas, en el Centro Cultural Nicolás Salmerón.
No te lo pierdas.
Y el domingo, 25 de octubre, de 10 a 14 hs, estaremos en Hoyo de Manzanares con el taller de iniciación a la ornitología Con Alas en la Mirada.
En este enlace te puedes apuntar.

Y hasta aquí los patrones que repetiremos en octubre.
No está mal ¿Verdad?
Volvemos al tema de los patrones
Pero antes de volver al tema en cuestión, te advierto de que el artículo es largo, no tiene ni puta gracia y navega a la deriva entre muchos temas personales que por sí sólos darían para las 300 palabras de un post.
Así que si pensabas dejar de leer aquí, tal vez sea una buena idea.
Te dejo un poco de espacio para que decidas con calma...
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¿Sigues ahí? Bueno, pues vamos allá.
Los patrones son conductas que repetimos una y otra vez a lo largo de nuestra vida y que no siempre tienen que ser positivas.
Incluso, puede que sean negativas.
Son esas cosas que a veces uno hace y si alguien le pregunta que por qué ha hecho eso, se encoje de hombros diciendo:
"Yo soy así"
Sea como sea está bien identificarlas, porque siempre responden a una necesidad que se intenta cubrir.
A la publicidad le encanta que tengamos estos patrones, porque los utiliza para vendernos fácilmente cosas que no necesitamos.
Estos días de atrás he estado en una situación en la que nunca había estado anteriormente y me pregunté:
"¿Pero qué haces tú aquí?"
Y respondiendo a esa pregunta he encontrado unos patrones que he repetido varias veces en mi vida.
Patrones
Más o menos estos patrones siguen estos pasos:
- Empiezo con una actividad.
- Me entusiasmo con ella.
- Considero esa actividad lo más justo que se puede hacer y la enarbolo como causa.
- Me comprometo con esa causa hasta extremos que podríamos decir exagerados.
- Al estar tan comprometido es fácil encontrar las fisuras en esa causa.
- Así que me desilusiono de esa causa y la abandono. No la ataco, pero no la apoyo más.
Repetí estos patrones cuando...
Esto me sucedió cuando de pequeño hice la primera comunión.
Aunque en aquel momento mi capacidad de comprometerme con esa causa era como yo muy pequeña.
Luego me empezó a pasar con Cienciología.
Pero pasaron cosas que cortaron ese progreso.
Aunque luego lo retomé y ahí sí que me pude comprometer hasta el fondo o casi.
Podría ser que aquella interrupción alimentara mi consideración del tema como una causa justa.
También me ocurrió con mi profesión de profesor de natación para bebés.
En la que creí haber llegado al máximo al que podría llegar y pensaba que nadie más sabía hacer las cosas como yo creía que debían hacerse.
Valiente gilipollas estaba hecho.
Patrones y relaciones de poder
En estos patrones intervienen relaciones de poder y abuso de poder.
En seguida llegamos a la situación que viví en la que me pregunté qué estoy haciendo aquí.
Pero antes quiero contarte el que recientemente he descubierto que puede ser el origen de mi animadversión por los abusones.
Cuando era pequeño en el patio de mi cole había una pequeña escalera de unos cinco escalones que subían hasta un descansillo con una puerta que estaba siempre cerrada, porque daba al polideportivo que había junto a mi cole.
A esa estructura le llamábamos El Castillo.
El otro día precisamente antes de preguntarme qué hago yo aquí, hablaba con un compi sobre el cole, el poli y el barrio en el que están.
Bueno pues un compi del cole y yo estábamos sentados en el recreo en los escalones de El Castillo y uno de los mayores estaba arriba, en el descansillo.
De repente sentimos que un líquido caliente nos mojaba la ropa.
Nos levantamos deprisa para darnos la vuelta y descubrir al fulano guardarse algo en los pantalones.
El abusón nos decía que se le había escapado agua que tenía en una jeringuilla (en aquella época jugábamos con las jeringuillas como pistolas de agua).
Estaba claro que se había meado en nosotros.
Pero nos estaba diciendo que llovía.
Por supuesto nos fuimos de ahí sin comentar nunca nada entre nosotros o con nadie más (al menos yo).
Hasta que el otro día me di cuenta de ello y se lo conté a mi chica.
Abuso de poder
Creo que ese evento me acompaña cada vez que siento que se está cometiendo una injusticia y que el que la está perpetrando se va de rositas.
Me acompañó cuando estuve en Collado Mediano protestando por la participación de un equipo israelí en la vuelta ciclista a España y un espectador nos llamó a nosotras terroristas.
También me acompañó cuando tuve el encuentro que relato en este artículo.
Me acompaña cada vez que en el trabajo alguien exige algo a lo que sabe que no tiene derecho.
Pero lo intenta por el simple hecho de que ha pagado por un servicio.
Y me acompañó el otro día cuando me pregunté qué hago yo aquí.
Otra vez los patrones.
Hacer daño
Un poco después de estar hablando con un compi sobre mi barrio, pero aún antes de preguntarme qué hago yo aquí, ocurrió otra cosa.
Una compi que estaba por allí debe ser influencer.
Lo sé porque otro chico se acercó a felicitarle por su trabajo.
Además la vi hacerse un vídeo comentando la situación.
Bueno pues escuché una conversación en la que ella comentaba que sería necesario incluir en las redes sociales una comprobación para los mayores de 50 años en la que se preguntara a la persona si eso era realmente lo que quería expresar en su publicación.
Yo no entré en la conversación. Sólo la escuché. Pero pensé que yo soy mayor de cincuenta y a veces digo cosas convencido de que son justas, pero de las que me arrepiento, porque veo que estoy haciendo daño a otras personas.
Sindicato de Inqulin@s de Madrid
Y así llegamos al evento del que quería yo hablarte.
Pero antes un poco de contexto.
Hace cinco años sufrí en mis carnes una injusticia como la de la que te he contado del cole.
Tuve que agachar la cabeza y aguantarme como me sucedió de pequeño en el cole.
Con la excusa de ir a hacer unas obras en casa, mi casero me pidió que saliera, dejara ahí todas mis cosas y cuando la obra estuviera terminada haríamos un nuevo contrato en condiciones similares.
Así lo hice.
Mi hermano me dejó su casa y ahí estuvimos viviendo durante los meses de septiembre y octubre.
Por aquella época había dejado un trabajo que tenía para dedicarme de lleno a NaturaLudus. Pero con el apoyo de otro trabajo con el que podía ir ganando algo de dinero mientras ponía a rodar mi proyecto.
En la misma tarde supe que me había quedado sin ese trabajo y que las "condiciones similares" de mi nuevo contrato de alquiler contenían una subida de más de un 20%
Aquella tarde sentí de nuevo el líquido caliente que nos mojó la ropa en el castillo de mi cole.
Al final volví a agachar la cabeza y continuamos en el piso.
Pero cuando se acercaba el momento de renovar tuve noticias sobre el Sindicato de Inquilinas de Madrid, así que me afilié y empecé a acudir a las asambleas.
En ellas vi que en realidad yo era un privilegiado y que el mercado inmobiliario estaba en unos niveles de indignidad más propios del absolutismo de la edad media.
Así que empecé a ir a manifestaciones y otros actos organizados o respaldados por el sindicato.
Al fin y al cabo la protesta popular en la calle es el último recurso que nos queda a la gente.
El desahucio de Maricarmen
Y ahí estaba en junio, el penúltimo intento de desahucio a Maricarmen.
Ella es na mujer de 87 años con un 50% de discapacidad.
Aquel día conmigo había un montón de gente manifestándonos, haciendo declaraciones, leyendo manifiestos, cantando...
Pero aquella vez se canceló el desahucio.
Tratan de desmovilizarnos, pensé yo.
Pero el pasado miércoles, 23 de septiembre, por la mañana, volvía a tener fecha para el desahucio y el martes por la noche estábamos mucha más gente manifestándonos.
No han conseguido desmovilizarnos, pensé.
Cuando terminó la manifestación autorizada, nos quedamos cerca de 200 personas a pasar la noche a sus puertas y por la mañana se nos unieron otras tantas.
Fue pasando esa noche cuando charlé con un compi sobre el barrio y como escuché lo de de la influencer sobre la llamada de atención a los cincuentones en las redes sociales.
Por la mañana, hecho una piña con otras 200 personas, enganchadas unas con otras en un abrazo gigante, ante el portal de Maricarmen, con los antidisturbios con sus cascos, sus protecciones, sus porras y su cara de pocos amigos mirándonos, fue cuando me pregunté:
"¿Pero qué hago yo aquí?"
La respuesta era fácil
La respuesta era fácil.
Luchar contra el matón que se me meó encima en el cole y se sigue meando sobre quien se le pone por medio.
Pero está vez yo no estaba sólo con un compi, tenía a mucha más gente apoyando.
Los patrones van cambiando.
Gente cuidando unas de las otras.
Personas cuidando también de Maricarmen a quien la mayoría no conocemos personalmente.
Pero todas tenemos muchos ejemplos de quien podría ser Maricarmen para cada una.
Cuando los antidisturbios empezaron a levantar y llevarse a las compis pensé que no lo iban a conseguir.
Cuando llegó la comisión judicial pensé que este desahucio lo podíamos parar.
Y como este, muchos de los que vinieran después.
Pero claro, Maricarmen era un símbolo. y el capital y quienes lo protegen, jueces, políticos y policía, no iban a permitir una victoria así al populacho.
Así que la policía dejó de estar ahí plantada con cara de pocos amigos y se puso en marcha.
Salió alguna que otra porra a pasear y ahí cuestioné uno de los cánticos que habíamos estado lanzándoles toda la mañana: "Que no tenemos miedo. Que sí tenemos rabia".
Lo cuestionaba porque aunque teníamos bastante rabia, yo un poco de miedo sí que tenía.
El resultado final ya lo debes conocer.
Mi parte de abusón
Aquella tarde decidí quedarme en casa descansando (llevaba más de 36 horas muy intensas en danza) y no ir a la manifestación de protesta y ahí seguí dándole vueltas a lo que había pasado.
Me acordé del comentario de la compi influencer y de que lo que veía alrededor era gente mucho más joven que yo.
Esto me hacía cuestionarme si aquel era realmente mi sitio.
¿Qué estaba haciendo yo cuando tenía sus edades?
Estaba intentando convencer al capital de que yo era un buen muchacho y me merecía mi parte del pastel, aunque esta saliera de injusticias como la que acabábamos de vivir.
Y claro, ahora que me doy cuenta de que no hay un trocito de pastel para mí, me paso al bando de las oprimidas.
Pero tengo que tener en cuenta los momentos en los que he sido yo el opresor, como aquellos policías tan "amables".
Soñar nuevas opciones
El mundo está hecho un desastre.
A los abusones les da igual cargárselo porque piensan que ellos tendrán su trocito de paraíso siempre por encima del resto.
Y aquí puedo estar hablando de naturaleza o de sociedad.
Para unos ambas cosas son materia prima que explotar y para otras algo que defender y cuidar de la codicia humana.
Hay que cambiar las cosas y por eso me he afiliado al sindicato, por eso voy a hacer un curso de facilitación de procesos grupales y por eso no me encuentras en las redes sociales mainstream o formo parte de la Red de Educadoras en Paisaje.
Pero para poder cambiarlas hay que poder soñar esos cambios y tenemos que poder imaginar un mundo más justo.
El Coro de Canción Protesta que cantó en los dos intentos de desahucio en los que he estado, decía el otro día en Mastodon que ellas lo hacen con todo el cariño: "Creamos el coro para poder luchar cantando. Es nuestra trinchera."
Y la Asociación Madrileña de Narración Oral (MANO) tiene por lema la defensa del derecho a soñar.
Pacifismo
De ahí que TararíqueteCris y Virginia Rodríguez en su sesión de cuentos para adultos, Volver a Casa, se preguntaban, contando el Cuento de Félix Albo: ¿Qué pasaría si juntáramos todas las camas del mundo?
Lo que más miedo me da de todo lo que te estoy contando es que, aunque yo siempre he sido pacifista, últimamente estoy soñando con los tiempos en los que la policía, los políticos y los jueces temían realmente por su seguridad.
Porque si hoy alguien me pidiera que le guardara el amonal en mi casa, que le sujetara el arma para apuntar mejor o incluso que apretara el detonador o tirara del gatillo, igual hasta le haría caso.
¿Y quienes serían los objetivos?
La mañana del desahucio de Maricarmen la influencer se grababa un vídeo diciendo que estábamos ahí y lo cerraba diciendo que "de los de la prioridad nacional no había visto ni rastro".
Esos serían los objetivos de mis acciones terroristas.
Porque necesito que sientan ellos el terror que nos infunden a las demás.
NaturaLudus me salva
Pasear por el campo fotografía do pajaritos ha sido en más de una ocasión un alivio para mi mente atormentada.
Y es precisamente por esto por lo que creo que necesito concentrarme mucho en NaturaLudus y en sus actividades, porque quiero librarme de mis pesadillas y sustituirlas por sueños.
A ver si nos dejan.
Posicionarme con NaturaLudus es mi tabla de salvación para no convertirme en un asesino sanguinario.
Qué buena razón para apuntarte ¿No?
Vamos terminando
Ahora estoy en la lucha por que cada persona tenga un hogar digno sin tener que vender su alma al diablo.
Al fin y al cabo es lo que dice la tan cacareada constitución del 78 ¿No?

Espero no repetir los patrones que he repetido tantas veces en la vida.
Y también me pregunto si todo esto te interesa a ti que sólo quieres venir a mis actividades a aprender sobre pajaritos.
Pero es que no se puede aprender sobre pajaritos si los abusones se te están meando encima.
Sea como sea, gracias por leer mi murga.
Para mí ha sido un gran alivio contártela.
Creo que es desde la vulnerabilidad el único lugar desde el que mantener una comunicación real.
Hasta la vista. A seguir disfrutando.
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Pd.1.- Una vez escrita está chapa, me he estado preguntando si es oportuno publicarla. Hablo de ello en los párrafos finales. Al fin y al cabo es una reflexión muy personal que creo que ni siquiera llega al fondo del meollo, porque el cuerpo me dice que hay más para profundizar. Pero creo que sí es oportuno por dos razones:
Una, que tú podrías estar en una posición parecida y te venga bien saber lo que a mí me pasa.
y dos, porque podrías estar en una posición completamente opuesta y, al saber lo que me pasa, puedas reflexionar sobre ella o comentarme tu punto de vista y añadir nuevas opciones al cálculo.
Pd.2.- La influencer que menciono en el artículo en realidad es Alejandra Martínez, reportera de Canal Red, que explica el mismo evento que yo, aunque desde una posición diferente en este programa .
Pd.3.- Aclaración para el señor juez: en estos momentos dudo mucho que mis sueños de venganza contra los poderosos lleguen alguna vez a cumplirse como por el contrario sí se ha cumplido el desahucio de Maricarmen. Por si acaso, igual no estaría de más que reconsideren sus posiciones ¿No?
Pd.4.- Un abrazo desde aquí a La Qris, que me enseñó el uso de los espacios para que el lector tome decisiones y las postdatas interminables en su Noticiero Crisálido.
