Toda mi infancia es pueblo. Pastores, campos, cielo, soledad. Sencillez en suma. Yo me sorprendo mucho cuando creen que esas cosas que hay en mis obras son atrevimientos míos, audacias de poeta. No. Son detalles auténticos, que a la gente le parecen raros porque es raro también acercarse a la vida con esta actitud tan simple y tan poco practicada: ver y oír... A mi me interesa más la gente que habita el paisaje que el paisaje mismo. Yo puedo estar contemplando una sierra durante un cuarto de hora, pero en seguida corro a hablar con el pastor o el leñador de esa sierra. Luego, al escribir, recuerdo uno de estos diálogos y surge la expresión popular auténtica. Tengo un gran archivo de recuerdos de mi niñez; de oír hablar a la gente. Es la memoria poética y a ella me atengo. Federico García Lorca